CIERRE DE EXPORTACIONES DE CARNE ARGENTINA ABRE INCIERTO PANORAMA

Por Victoria Argüello. BUENOS AIRES, 18 may (Xinhua) — La decisión del gobierno argentino de suspender las exportaciones de carne vacuna por 30 días podría generar en el corto plazo una eventual baja de los precios de este producto de consumo tradicional en el país, pero sus efectos en el largo plazo no son previsibles, de acuerdo con economistas argentinos.

La medida confirmada el lunes por el Ministerio de Desarrollo Productivo y motivada por el aumento abrupto de precios en los últimos meses es hoy motivo de debate dentro del sector cárnico doméstico, así como entre los principales analistas económicos.

«En el corto plazo hay que ver cuál es la reacción desde el lado de la oferta, si los productores siguen vendiendo de manera normal en el mercado interno podría bajar el precio de la carne, pero si los productores extienden la medida de paro y evitan llevar carne o ganado a la feria (a la comercialización) no va a haber oferta, con lo cual no va a haber ningún tipo de baja en los precios internos», sostuvo en diálogo con Xinhua el economista Pablo Salvador.

Tras el anuncio, la Comisión de Enlace de Entidades Agropecuarias, que nuclea a las principales organizaciones ganaderas y rurales a nivel nacional, convocó a un paro de comercialización de ocho días a partir del próximo jueves, que abarcará a «todas las categorías de la hacienda vacuna», indicaron sus autoridades.

«Esto perjudicaría la situación en el largo plazo, porque al suspender las exportaciones podríamos llegar a afectar mercados, además el gobierno va a dejar de recibir dólares genuinos en uno de los sectores más pujantes de la economía doméstica argentina, que es el agro, y dentro del agro la carne», comentó el también profesor en la Universidad Nacional de Cuyo.

Salvador explicó que los precios de la carne están «influenciados por cuestiones que mueven la oferta y la demanda a nivel mundial», ya que, «por una parte, hay incrementos en los precios de los cereales que se usan para alimentar y engordar el ganado, con lo cual aumenta el tema de los precios de los costos y, por otra parte, hay a nivel mundial una creciente demanda de carne, y esas dos repercusiones tienden a subir el precio a nivel internacional».

Por su parte, el economista Jorge Marchini sostuvo que se trata de una medida «reactiva» y «temporal» del gobierno, dada la preocupación que genera la abrupta alza de precios de los últimos meses.

De acuerdo con el Instituto de Promoción de Carne Vacuna Argentina, los precios de la carne vacuna aumentaron en abril un 65,3 por ciento interanual, «unos 20 puntos por encima de la inflación hasta el primer cuatrimestre», añadió la agencia estatal de noticias Télam.

«Argentina tiene por tradición el consumo de carne, se trata de una parte importante del consumo habitual de la población, y este aumento pesa mucho sobre la canasta alimentaria, por lo que se busca tranquilizar al mercado respecto a la suba internacional de los precios», indicó Marchini en entrevista con Xinhua.

«Argentina enfrenta una paradoja como país productor y exportador de alimentos, y es que al aumentar la demanda mundial de carne vacuna, esa demanda creciente y sostenida genera incrementos de los precios globales, lo que a su vez genera aumento de los precios locales, y es algo que no sólo pasa con la carne sino también con las oleaginosas (caso de la soya), cereales, frutos y productos de pesca», dijo el profesor de Economía en la Universidad de Buenos Aires y vicepresidente de la Fundación para la Integración Latinoamericana.

Marchini aseguró que, además de las innegables necesidades del sector agropecuario, el debate actual por el cese temporal de las exportaciones guarda una connotación política.

Los productores y exportadores enfrentan problemas de deuda, necesidad de entrega de mercancía y se ven impactados por las presiones cambiarias relacionadas a las importaciones de materias primas pero, a su vez, «tienen costos (de producción) internos que no van al ritmo de los altos precios» de venta, indicó.

«Hoy vemos que los costos a nivel salarial no han aumentado al ritmo del dólar, al igual que los servicios públicos y el combustible, lo que ante un aumento de precios internacionales aparece lo que llamamos una renta diferencial, es decir una relación entre costos de producción y ganancia, que evidencia que se está generando un mayor excedente», explicó.

Marchini indicó que «cada sector tiene un punto de vista, y el del agropecuario es que le están quitando sus propias posibilidades y ventajas», pero al mismo tiempo está la figura del Estado que busca «intervenir, regular, subsidiar y evaluar cómo no perjudicar a un sector que genera divisas y, al mismo tiempo, atender a la población que hoy está comprando los productos de la carne vacuna a precios muy elevados».

«En general, es bueno para nuestro país el aumento de los precios internacionales de productos como la carne, pero si no hay correctivos por la vía de la política pública, aparecen estas subas de precios, generando distorsiones internas», añadió Marchini.

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