Se dispara la Deuda Externa mexicana

La impresionante cifra, que pasó del 10,3 al 17,6% del PIB en apenas cinco años, invoca el fantasma del sobreendeudamiento que colocó al gobierno en el umbral de una moratoria en los azarosos años 80, bajo el mandato del entonces presidente Miguel de la Madrid (1982-1988).



La deuda externa total alcanzó en 2017 un nuevo récord de 193.981 millones de dólares al cierre de 2017, según el ministerio de Finanzas. El año pasado, el gobierno llevó a cabo un programa de reducción de los pasivos con el exterior, por medio de reestructuras, refinanciamientos y recortes al presupuesto, pero aún así no pudo evitar que siguiera creciendo.
En 2012, la deuda externa bruta (sólo denominada en moneda extranjera) equivalía al 46% de los ingresos públicos totales, incluida la recaudación de impuestos y las ventas petroleras, pero para el cierre del 2017 la cifra representa 78% de los ingresos, de acuerdo con cifras del ministerio de Finanzas.
Los dos grandes entes gubernamentales, Petróleos Mexicanos (PEMEX) y el monopolio de la energía Comisión Federal de Electricidad (CFE) son señalados como los principales responsables de esta voluminosa deuda.
Las obligaciones con el exterior se inflaron luego de que se decidió convertir parte de ella en moneda extranjera para reducir las tasas de interés, debido a que tras la asunción del presidente de Estados Unidos Donald Trump se suscitó una fuerte devaluación de la moneda frente al dólar.



Héctor Villarreal Páez, director general del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria, señaló que “lo peor es que gran parte de este endeudamiento terminó en gasto corriente”.
Mariana Campos, coordinadora del Programa de Gasto y Rendición de Cuentas de México Evalúa, considera que el descontrol en esta materia por parte de las autoridades fue tal que en 2018 se llegará a pagar un “monto máximo histórico de intereses” equivalente al 2,9% del PIB.
Para los especialistas, el aumento vertiginoso de la deuda externa es resultado de “una política equivocada” porque se apostó a los préstamos del exterior “para generar crecimiento económico, en lugar de motivar la economía a partir del impulso a las empresas”.
Proyecciones del ministerio de Finanzas indican que al cierre de 2018 la deuda total del país (incluida la interna del gobierno en pesos y otras obligaciones) llegará a 47,3% del PIB.
En cuanto a la deuda interna, desde que Peña Nieto asumió la Presidencia, en diciembre de 2012 hasta el 2017, aumentó 45%.



Según el senador de izquierda Pablo Gómez “lo que Peña ha hecho es aumentar otra vez los gastos de operación del gobierno, disecar a Pemex, apoyar a los gobiernos locales” de su propio partido “y a otros amigos comprometidos”.
Además, lo acusó de “derrochar muchos millones en gastos de propaganda e impulsar proyectos especiales de inspiración presidencial”. “Estamos en realidad en el viejo populismo, lo que se confirma con el hecho de que no hay plan porque no hay objetivos nacionales. Como país, no sabemos a dónde se quiere ir”, afirmó.
Gómez hace notar que la deuda interna no se puede desvincular de la externa porque al menos un tercio de los bonos del tesoro mexicanos están en manos extranjeras.
El dirigente alertó sobre el riesgo de que los inversionistas saquen su dinero del país, “vendiendo sus bonos y cambiando sus pesos por dólares”.
Se trata de “decisiones rápidas y sorpresivas”, que podrían generar “un problema mayor a la economía mexicana”, alertó el dirigente. (ANSA).



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